Como todos los años, este 24 de abril se conmemora el Día Mundial de la Meningitis, con el objetivo de generar conciencia sobre esta enfermedad tan grave y en muchos casos mortal.

Para poder tomar conciencia, es necesario contar con información sobre el tema y poder reconocerla. La meningitis meningocócica es una infección bacteriana grave de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal. Esta patología ocurre por la aparición de un virus o bacteria en el organismo que causa una inflamación severa en las meninges.

Existen diferentes bacterias causantes de esta enfermedad que puede causar importantes daños cerebrales y que en el 50% de los casos no tratados puede es mortal.

 Además de las bacterias, la meningitis también puede ser causada por otros agentes, como los hongos, la aparición de lesiones tumorales o cáncer.

 ¿Cómo se contagia?

La meningitis aparece con mayor frecuencia durante las etapas iniciales del desarrollo infantil y sobre todo cuando los niños no son vacunados en sus primeros seis años.  Sin embargo, también puede contagiarse a través de gotitas de secreciones respiratorias o de la garganta y su propagación puede ser facilitada por el contacto estrecho y prolongado a través de besos, estornudos, tos, dormitorios colectivos, vajillas y cubiertos compartidos con una persona infectada.

El periodo de incubación medio es de 4 días, pero puede oscilar entre 2 y 10 días.

¿Cómo reconocer la enfermedad?

Las señales más frecuentes son la rigidez de la nuca, la fiebre elevada, la fotosensibilidad, confusión, cefalea y vómitos.

El problema con esta enfermedad es que, incluso cuando se diagnostica tempranamente y recibe tratamiento adecuado, un 5 a 10% de los pacientes fallece, generalmente en las primeras 24 a 48 horas tras la aparición de los síntomas.

Además, la meningitis bacteriana puede producir daños cerebrales, sordera o discapacidad de aprendizaje en un 10 a 20% de los supervivientes.

Con respecto al tratamiento, la meningitis siempre debe considerarse como una urgencia médica. En ese sentido, lo primordial es ingresar al paciente en un hospital o centro de salud y brindar los antibióticos apropiado lo antes posible.

Las vacunas y la prevención

La manera más adecuada de prevenir esta patología es con las vacunas que ayudan a combatir la bacteria llamada meningococo tipo A y C y el neumococo y que neutralizan su aparición en el organismo y en caso de aparecer, mata la bacteria.

Esta vacuna se aplica en niños a partir de los primeros meses de vida, suministrándose en   varias dosis.

Desde la Cámara de Empresas de Internación Domiciliaria (CAMEID) insistimos en que la información, prevención, diagnóstico y tratamientos a tiempo y adecuados son las claves para hacer frente a esta y cualquier otra enfermedad.

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