Mantener una dieta equilibrada y saludable es uno de los pilares para mejorar la calidad de vida y, por supuesto, prevenir enfermedades. Esto no significa un cambio abrupto en el tipo de alimentación, sino ir adoptando pequeños hábitos que tengan un impacto positivo.

Actualmente, los datos sobre obesidad en nuestro país son preocupantes. Según los resultados de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) el 61,6% de los argentinos tiene exceso de peso; el 36,2% tiene sobrepeso y el 25,4% obesidad.

Las conclusiones del estudio arrojan cifras que generan alarma, sobre todo si se tiene en cuenta que “la obesidad entre adultos creció de un 20,8% a un 25,4% en tan solo cinco años”.

En este contexto, es importante recordar que a nivel mundial, uno de los principales factores de riesgo es la alimentación inadecuada. Esto se debe a una serie de enfermedades no transmisibles que derivan del exceso de peso y la obesidad, como por ejemplo la diabetes, las patologías cerebrovasculares, cardiovasculares, renales y algunos tipos de cáncer.

Quienes integramos la Cámara de Empresas de Internación Domiciliaria de la Provincia de Buenos Aires (CAMEID) consideramos que es necesario que se adopten políticas de públicas de salud vinculadas, entre otras cosas, con la educación y la concientización.

En ese sentido, destacamos las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA) que publicó en el año 2016 el entonces Ministerio de Salud de la Nación y su posterior Manual de Aplicación.

Estas guías son uninstrumento educativo que adapta los conocimientos científicos nutricionales y la composición de alimentos en una herramienta práctica que orienta a la población para una correcta selección y consumo de alimentos. De este documento derivan mensajes y recomendaciones dirigidas a la población:

  • Incorporar a diario alimentos de todos los grupos y realizar al menos 30 minutos de actividad física.
  • Tomar a diario 8 vasos de agua segura.
  • Consumir a diario 5 porciones de frutas y verduras en variedad de tipos y colores.
  • Reducir el uso de sal y el consumo de alimentos con alto contenido de sodio.
  • Limitar el consumo de bebidas azucaradas y de alimentos con elevado contenido de grasas, azúcar y sal.
  • Consumir diariamente leche, yogur o queso, preferentemente descremados.
  • Al consumir carnes quitarle la grasa visible, aumentar el consumo de pescado e incluir huevo.
  • Consumir legumbres, cereales preferentemente integrales, papa, batata, choclo o mandioca.
  • Consumir aceite crudo como condimento, frutas secas o semillas.
  • El consumo de bebidas alcohólicas debe ser responsable. Los niños, adolescentes y mujeres embarazadas no deben consumirlas. Evitarlas siempre al conducir.

Desde CAMEID compartimos la idea de que es importantísimo adquirir pautas de alimentación saludable, que deben ser acompañas de rutinas de ejercicios y controles con profesionales de la salud. Estamos convencidos de que la prevención es siempre el mejor tratamiento.



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