Las enfermedades cardiovasculares son una de las primeras causas de muerte de adultos en todo el mundo. Cuando estamos frente a una persona que atraviesa un ataque cardiorespiratorio, saber identificar los síntomas y cómo actuar pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte. Para eso, claro, es fundamental poder realizar mecanismos de reanimación cardiopulmonar (RCP), algo en lo que todos deberíamos capacitarnos.

Las posibilidades de vivir que tiene quien sufre un ataque cardíaco se incrementan mucho si se le practica reanimación mientras se espera la llegada del servicio de emergencia. En ese sentido, es importantísimo actuar durante los primeros minutos, que son cruciales.

¿Cómo actuar frente una persona con un ataque?

En primer lugar, es importante asegurar la zona despejándola de cualquier objeto o situación que pueda resultar peligrosa para el paciente, las personas presentes o uno mismo.

Luego se debe comprobar el estado de la víctima, si está consciente o no. Para eso, primero hay que acostarlo boca abajo, arrodillarse hasta donde están sus hombros y sacudirlo levemente, preguntándole el voz alta y clara si se encuentra bien. Si la respuesta es sí, la recomendación es no mover a la persona y evaluar los problemas que se vayan detectando.

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En cambio, si el paciente no responde se debe pedir ayuda, sin abandonarlo. Lo importante es ponerlo en posición de reanimación, es decir, boca arriba con brazos y piernas alineados sobre una superficie rígida y con el tórax al descubierto.

A continuación, se debe abrir la vía aérea. Esto se logra ubicando una mano sobre la frente del paciente mientras con la otra se empuja desde el mentón hacia arriba. El objetivo es que la lengua no impida el paso del aire a los pulmones.

Una vez realizado este procedimiento, y aun manteniendo la vía aérea abierta, hay que comprobar que la persona con el ataque respire normalmente.  Se trata de ver, de oír y de sentir por un lapso que no dure más de 10 segundos.

En el caso de que la respiración sea normal, hay que colocar a la persona en posición lateral de seguridad (una maniobra de primeros auxilios para cuando alguien está inconsciente, pero respira, a fin de no empeorar el cuadro) mientras se espera que llegue el servicio de emergencias. Durante ese tiempo, es importante corroborar permanentemente que siga respirando.

Si la víctima no respira, mientras se aguarda la llegada de ayuda hay que iniciar las compresiones en la caja torácica. Para eso, hay que colocar el talón de la mano en el centro del pecho y entrecruzar los dedos de la otra mano. Con los brazos firmes y sin flexionar los codos, se deben comenzar las compresiones con fuerza, de manera rápida y constante (la frecuencia debe ser de 100 compresiones por minuto).

Este mecanismo debe repetirse –sin interrupciones- hasta que  el paciente se recupere o llegue la ambulancia.

Un saber que salva vidas

Desde la Cámara de Empresas de Internación Domiciliaria de la Provincia de Buenos Aires (CAMEID) insistimos permanentemente en que la información es la mejor herramienta de prevención. En este caso, entendemos que saber realizar este tipo de maniobras es fundamental para salvar vidas.

Desde nuestro rol como profesionales de la salud estamos convencidos de que la capacitación en RCP debe brindarse en todos los ámbitos ya sean sociales, laborales o educativos y debe estar adecuada a todas las edades.

 

 

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