A medida que pasan los años, las personas se vuelven más vulnerables y, como consecuencia, la salud comienza a deteriorarse de manera más veloz. Si bien en la tercera edad las señales de enfermedad resultan evidentes, hay ciertas problemáticas que pueden pasar desapercibidas y causar mucho daño, una de ellas es la desnutrición.

En la vejez, la mala alimentación tiene secuelas importantes, puede empeorar una patología preexistente o, peor, desencadenar una nueva. En ese sentido, los profesionales de la salud que integran los equipos de las empresas de la Cámara de Empresas de Internación Domiciliaria de la Provincia de Buenos Aires (CAMEID) están capacitados para detectar los indicadores de riesgos nutricionales de los pacientes, sobre todo en los de edad más avanzada.

Los problemas de una mala alimentación

A pesar de lo que se cree, la desnutrición no es solamente un problema vinculado con ingerir pocos alimentos, sino también la falta de los nutrientes necesarios, que incluyen grasas, carbohidratos, proteínas, vitaminas y minerales. Sin estas sustancias, el cuerpo carece de energía y comienzan a fallar funciones corporales como la respiración y los latidos del corazón.

Algunos de los problemas de salud que puede generar la desnutrición en la vejez son:

  • Debilidad en el sistema inmunológico (que, a su vez, incrementa el riesgo de infecciones)
  • Debilidad muscular y pérdida de masa ósea (generando más probabilidades de caídas y fracturas)
  • Pérdida de peso involuntaria
  • Depresión y problemas con la memoria
  • Anemia

Las causas

Lo que afecta la cantidad y la calidad de los alimentos que consumen los adultos mayores suele ser una combinación de factores físicos, sociales y psíquicos. Los más comunes son los problemas de salud, que suelen disminuir el apetito o dificultarles comer; las limitaciones alimentarias, como el consumo de grasas, sal, azúcar, proteínas, entre otros; ciertos medicamentos que afectan el sabor y el olor de los alimentos, además de reducir el hambre y las restricciones geográficas y económicas, ya que ambas pueden ser una barrera para la compra de alimentos.

Señales de una mala alimentación

En muchas ocasiones resulta difícil leer correctamente los síntomas de desnutrición, en parte porque son poco evidentes y también a que pueden confundirse con signos de otra patología. Por eso, para el caso de los pacientes con internación domiciliaria es fundamental que los profesionales que acompañan su tratamiento estén preparados para interpretar las señales.

Lo más recomendado para detectar problemas de nutrición en personas de la tercera edad es primero prestar atención a sus hábitos alimenticios y a su peso, es decir, controlar que no sufra una pérdida importante. Otros aspectos para estar alerta son la cicatrización de heridas, la presencia de hematomas, los problemas dentales y las caídas frecuentes.

Identificar precozmente que hay un problema de desnutrición es primordial para el cuidado y el bienestar de las personas mayores. En la CAMEID nos preocupamos para que los profesionales que integran nuestros equipos estén en constante formación para poder cuidar y atender de la mejor manera a nuestros pacientes. Sin dudas, observar detalladamente sus hábitos alimenticios y detectar los riesgos nutricionales es parte fundamental de la tarea.

 

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