La Osteoporosis es un trastorno que debilita los huesos haciéndolos frágiles y susceptibles a fracturas. A menudo no es asintomática hasta que se produce la primera fractura.

Las fracturas más comunes asociadas a la enfermedad son las de muñeca, columna y cadera, las cuales pueden afectar gravemente la movilidad e independencia del paciente. La incidencia de estas fracturas, particularmente cadera y columna se incrementan con la edad, tanto en mujeres como en hombres.

Existe la falsa creencia que la actividad física en personas que padecen osteoporosis puede causar fracturas o lesiones. Sin embargo está comprobado que usar los músculos ayuda a proteger los huesos, es por ello que se recomienda a los pacientes con esta patología realizar de forma regular y supervisada una serie de ejercicios que permitan aliviar los síntomas y mejorar su calidad de vida.

Las personas que tienen esta enfermedad presentan una condición física por debajo de la media, por ello se recomienda un buen programa de ejercicio físico, con intensidad baja, acompañado de otros tratamientos (hormonas, medicamentos, etc.).

Al realizan una actividad física regularmente, se observar que los pacientes presentan reducción de la pérdida de masa ósea, mejora el nivel neuromuscular, la coordinación, el equilibrio y los reflejos que previenen el riesgo de caídas.

Cada caso es diferente y se debe tener en cuenta un plan personalizado a las necesidades y posibilidades de cada paciente. En general se aconseja incluir actividades aeróbicas como nadar, caminar, montar en bicicleta, y de fuerza. Realizar ejercicios que hagan trabajar el mayor número de zonas del cuerpo posible, y tener máximo cuidado con las personas que hayan sufrido múltiples fracturas o pérdidas muy severas del hueso.

Antes de comenzar cualquier plan de ejercicios se debe consultar con el médico y realizar una serie de estudios (medición de la densidad ósea y  evaluación de la aptitud física) para conocer la condición y el avance de la enfermedad.

Es importante definir de manera personal qué tipo de actividades disfruta más, eso facilitara la disciplina, ya que es más probable que se continúe haciendo a lo largo del tiempo si es algo que le guste a la persona.

Los principales ejercicios recomendados en la osteoporosis son:

  • Ejercicios para el fortalecimiento muscular, que incluya el uso de pesas libres, bandas de resistencia o el propio peso corporal para fortalecer los principales grupos musculares.
  • Entrenamiento de resistencia, ayuda a mantener la densidad ósea. Se debe personalizar de acuerdo con la habilidad y las limitaciones del paciente, así se evitan lesiones y se aprovecha al máximo el entrenamiento.
  • Actividades aeróbicas, que impliquen soportar peso, por ejemplo: caminar, bailar, hacer ejercicios aeróbicos de bajo impacto, usar máquinas de entrenamiento elíptico, subir escaleras.
  • Ejercicios de flexibilidad, propician la movilidad de las articulaciones en toda su amplitud de movimiento ayudan a mantener el buen funcionamiento de los músculos. Deben hacerse despacio y suavemente, evitando dar saltos.
  • Ejercicios de estabilidad y equilibrio, ayudan a los músculos para que trabajen en conjunto, manteniendo más estable el cuerpo, disminuyendo las probabilidades de caída. Algunos ejercicios simples, como pararse en una pierna o los ejercicios basados en el movimiento, como el taichí pueden mejorar la estabilidad y equilibrio.

También hay una serie de movimientos que se deben evitar si se tiene osteoporosis:

  • Ejercicios de alto impacto: saltar, correr o trotar.
  • Movimientos rápidos y bruscos en general.
  • Ejercicios que consisten en doblar y girar la cintura: tocarse los dedos de los pies, sentadillas, golf, tenis y algunas posturas de yoga.

La clave es prestar atención a los síntomas y a las señales que envía el cuerpo, y ante cualquier alerta, consultar con un médico.

Desde la Cámara de Empresas de Internación Domiciliaria de la Provincia de Buenos Aires (CAMEID), fomentamos la prevención y concientización a pacientes y familiares con el objetivo de disminuir el impacto de esta patología. Prevenirla, implica una reducción de gastos en salud, una mayor productividad y una vida más larga y de mejor calidad.

 

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