El 4 de julio se convertirá sin duda en una fecha emblemática en el calendario de salud argentina tras convertirse en ley -y por unanimidad- el proyecto conocido como “Ley Justina” para trasplantes de órganos y tejidos. Desde la Cámara de Empresas de Internación Domiciliaria (CAMEID), expresamos nuestro total apoyo a las autoridades para la implementación de esta ley en beneficio de miles de personas.

 

De esta forma, y a partir de su reglamentación por parte del poder Ejecutivo –trámite que deberá realizarse en los próximos meses- todos los mayores de edad pasamos a ser donantes de órganos, salvo que se haya manifestado lo opuesto en vida. Este cambio de paradigma, elimina la necesidad de conformidad de la familia, respetando la decisión de la persona.

La Ley explicita que podrá realizarse la ablación de órganos y/o tejidos, a toda persona capaz mayor de 18 años, que no haya dejado constancia expresa de oposición a que después de su muerte se realice la extracción de los mismos.

Tal consenso tuvo el proyecto de ley de trasplantes de órganos y tejidos que fue sancionado por unanimidad con 202 votos a favor en la Cámara de Diputados, sin abstenciones, en una sesión emotiva llena de discursos que dieron sobrado testimonio de la necesidad de implementar estas nuevas medidas.

Es que con esta nueva mirada respeto de la donación y sobrevida de los órganos, la Argentina se posiciona con un marco legal similar a aquellos países que a través de normas similares han logrado prácticamente erradicar las listas de espera y salvar miles de vidas; como España y Croacia que son considerados líderes en el mundo en materia de donación.

Según las cifras oficiales del INCUCAI, en lo que va de 2018, en nuestro país ya se realizaron casi 550 trasplantes, mientras que más de 10.500 pacientes permanecen en lista de espera. Si bien 2.800.000 personas manifestaron su voluntad a favor de la donación de órganos y tejidos -según consta en el Registro Nacional de Expresiones de Voluntad para la Donación- los datos oficiales indican que en este año, se habían registrado apenas 200 nuevos donantes reales.

Esa tasa, daba hasta el momento un resultado de apenas 13 donantes por cada millón de habitantes la Argentina, lo que reduce las posibilidades de compatibilidad en algunos casos a tasas aún inferiores. España, por ejemplo, alcanzó con normas similares a una tasa de 47 donantes por millón de habitantes.

Es importante señalar que, para poder donar, la persona debe morir en la terapia intensiva de un hospital, ya que sólo así puede mantenerse el cuerpo artificialmente desde el momento del fallecimiento hasta que se produce la extracción de los órganos. Esto es diferente en el caso de los tejidos.

Con esta reforma, el Estado en todos sus niveles tiene el desafío de capacitar al personal de la salud y crear servicios de procuración en hospitales de todo el país para poder implementarla.

Las empresas que formamos parte de CAMEID, celebramos este paso histórico hacia adelante que hemos dado como sociedad y nos ponemos a disposición de las autoridades de la salud, tanto de la Provincia de Buenos Aires (a través del IOMA) o de la Nación (desde el PAMI), para colaborar y hacer todo lo que esté a nuestro alcance para poner en marcha esta ley. Por la memoria de Justina Lo Cane, que falleció esperando un corazón, y de tantas otras personas que como ella que lucharon hasta el final para demostrar la necesidad de un cambio de paradigma en el que todos podemos ser donantes, porque todos podemos necesitarlo.

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