Durante los últimos años, en el campo de la salud se modificaron muchas prácticas médicas que, en general, acompañaron y se adaptaron a las nuevas tecnologías. Como consecuencia, hay una mejora significativa en la calidad de vida de los pacientes. En ese sentido, para las personas con Internación Domiciliaria la utilización de sistemas como el de telemedicina o de historias clínicas digitales resultaron ser instrumentos fundamentales.

En el caso de la telemedicina, por ejemplo, se trata de un nuevo paradigma que implica la unión de las tecnologías de la información  y de la comunicación con la necesidad de la población de acceder a centros de salud especializados y eso se traduce en una democratización de la atención médica.

Desde la Cámara de Empresas de Internación Domiciliaria (CAMEID) promovemos y fomentamos el uso de este tipo de tecnologías, ya que garantizan la atención y el monitoreo de los procesos de curación. Por medio de la telemedicina, los pacientes cuentan con servicios de circulación de imágenes de TAC (Tomografía Axial Computarizada), RNM (Resonancia Magnética Nuclear), ultrasonidos y láminas de biopsias, entre otros estudios. El desafío, a futuro, es incorporar cada vez más cobertura.

En ese sentido es que desde CAMEID consideramos estas tecnologías como prioritarias para quienes no pueden acceder a los centros de salud de mayor especialización o complejidad, ya sea por cuestiones geográficas o porque por factores de riesgo deben evitar los traslados, que es lo que ocurre con muchos de nuestros pacientes.

Por otro lado, mediante la aplicación de estos servicios, quienes atraviesan una internación en el hogar tienen garantizada la realización a distancia de diagnósticos, tratamientos y el monitoreo de sus avances o retrocesos. Este es un factor de suma relevancia, sobre todo para quienes padecen enfermedades crónicas.

Al respecto, cabe destacar que las empresas de la CAMEID desde hace tiempo implementamos el sistema de telemedicina. Para su funcionamiento, se generó un canal de comunicación en el cual la información parte desde la casa de los pacientes -a través de una webcam conectada a una computadora- y es recibida por los directores de los equipos médicos. Una vez que estos profesionales cuentan con los datos necesarios, realizan las correspondientes derivaciones -ya sea al coordinador de enfermería o coordinador médico- o disparan los sistemas de alerta para que, en función a lo que reciben a través de la teleconsulta, se resuelva si el paciente necesita un traslado o puede realizarse la asistencia o la práctica desde el domicilio.

A través de la aplicación del sistema de telemedicina, las empresas de internación en el hogar hemos logrado reducir los tiempos de demora en, por ejemplo, el pedido de una ambulancia. Esto es muy importante, sobre todo si se trata de código amarillo o rojo, que son los de emergencia.

Además de la telemedicina, existen otros avances que impactan en el campo de la salud, por ejemplo las historias clínicas digitales. Este cambio de soporte, genera beneficios para todo el sistema de salud, ya que se han detectado importantes mejoras tanto en la calidad, seguridad y eficiencia de la atención médica, como en la comunicación con pacientes y familiares.

Uno de los fuertes de este servicio tiene que ver con la inmediatez, puesto que se trata de una herramienta que permite incluso a un médico de emergencia acceder al instante al historial de un paciente en crisis. Para los profesionales que integran los equipos de internación domiciliaria, este sistema también aporta mucho valor, dado que permite un eficaz seguimiento, control y tratamiento de la persona.

En este contexto de avances tecnológicos y nuevos paradigmas médicos, hay que tener especial cuidado en la protección de los datos de las personas. El reto, en adelante, es establecer reglas claras para el acceso, autenticación, almacenamiento, capacidad para auditar y transmisión dela información médica del paciente.

Definitivamente, aún queda mucho camino por recorrer y demasiadas alternativas por desarrollar, pero este proceso no podrá profundizarse si no hay un compromiso de transformación en el campo de la salud.

Para los miembros de CAMEID, lo prioritario es que estos avances tengan como objetivo mejorar la vida de las personas, por eso los aplicamos en nuestras empresas y también por eso entendemos que el desafío es generar la inversión necesaria para que estás tecnologías alcancen tanto al sector privado como, fundamentalmente, al sistema público de salud. De esta manera, la democratización de las prácticas médicas será total.

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