En muchas ocasiones, cuando se piensa en la tercera edad se suelen confundir los conceptos de autonomía e independencia. Si bien a primera vista parecen nociones similares, en la práctica tienen significados diferentes.
La autonomía personal tiene que ver con las habilidades de las personas para tomar sus propias elecciones y decisiones y hacerse responsable de las consecuencias que éstas puedan tener. Es, sin dudas, la facultad de gobernar las propias acciones y se vincula con la voluntad.
Por otro lado, la dependencia es considerada como la necesidad del individuo de ser ayudado o asistido para llevar adelante alguna acción.
En el contexto del proceso de envejecimiento, la autonomía y la dependencia se interrelacionan. Un paciente geronte puede ser independiente para realizar actividades cotidianas, pero no poseer autonomía para decidir cuándo o cómo hacerlas. Como contraposición, otro puede tener la capacidad de decidir cuándo llevar a cabo una acción, pero por alguna dificultad motriz necesitar asistencia para realizarla.
Desde nuestra experiencia como miembros de la Cámara de Empresa de Internación Domiciliaria de la Provincia de Buenos Aires (CAMEID), entendemos que una de las principales premisas por la que se deben regir los equipos interdisciplinarios que atienden a los pacientes con este sistema de cuidados en el hogar es, en la medida de lo posible, respetar la autonomía de quienes están bajo su cuidado. Se trata de brindar una atención individualizada que se centre en el individuo y trabaje sobre sus capacidades y no sus déficits.
En muchos casos, los pacientes de la tercera edad que acceden al servicio de Internación Domiciliaria  han sufrido o transitan patologías degenerativas o invalidantes que les dificulta y hasta les impide realizar tareas de la vida cotidiana. En ese sentido, destacamos que los equipos médicos están conformados por profesionales de distintas áreas de la salud, entre ellos acompañantes que cuidan de las necesidades particulares de cada persona y los asisten cuestiones diarias como vestirse, alimentarse, higienizarse y suministrar la medicación, entre otras.
Desde CAMEID  entendemos que la vejez y la dependencia no necesariamente van de la mano y mantener la mente activa y jovial, es clave para la recuperación de muchas patologías.
En algunos casos, quienes atraviesan el proceso de envejecimiento pueden valerse por sí mismos. En otros, debido a que padecen determinadas enfermedades necesitan de cuidados y ayuda de terceros. Pero, sin dudas, en todos los casos, siempre hay que respetar su autonomía, lo que equivale a envejecer siendo protagonistas de sus propias vidas.

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