Cuidar el bienestar es una de las claves para mejorar nuestra calidad de vida. En el caso de los adultos mayores, adoptar determinadas actividades puede contribuir en el tránsito a un envejecimiento saludable y, en ese sentido, a la posibilidad de disfrutar a pleno los años por delante.

Para que esto ocurra, la receta es sencilla y tiene que ver con cumplir con tres mandatos fundamentales: buena alimentación, controles médicos periódicos y ejercicios para fortalecer el cuerpo y la mente.

Como miembros de la Cámara de Empresas de Internación Domiciliaria de la Provincia de Buenos Aires (CAMEID) trabajamos permanentemente con pacientes adultos mayores y, del contacto con ellos, observamos que ejercitarse de manera regular es importante no sólo para los cuidados de la salud física, sino porque impactan también a nivel emocional.

Especialistas de distintos sectores de la salud coinciden en que realizar una actividad física moderada aumenta la sensación de bienestar general, reduciendo a su vez el deterioro cognitivo, la depresión, el estrés y mejorando la autoestima, entre otros efectos positivos sobre la salud mental.

Sin embargo, a la hora de emprender una rutina física, hay que tener en cuenta que existen ciertos reparos, dependiendo de la edad. Las recomendaciones para los mayores de 65 años la es combinar ejercicios moderados con algunos de más alto impacto. Claro que el tipo de actividad, la frecuencia y la intensidad varía según cada persona, por lo que es ideal contar con acompañamiento o asesoramiento profesional.

En general, tanto médicos como entrenadores concuerdan en que las mejores actividades para que realicen las personas de la tercera edad pueden agruparse en cuatro tipos de ejercicios: aeróbicos, de fuerza, de equilibrio y de flexibilidad. Una rutina que combine estos puntos ayudará a fortalecer el cuerpo y la mente de quienes la practiquen.

Entre los deportes ideales para que realicen las personas de más de 65 años se destacan la caminata -que se puede comenzar con pasos leves e ir subiendo la intensidad hasta alcanzar un ritmo de marcha o trote-, la natación, combinada por ejemplo con clases de aquagym y andar en bicicleta.

Lo ideal es además incorporar rutinas en las que se utilicen instrumentos como pesas, bandas de hule, pelotas o maquinas. De esta manera, se fortalecerá el sistema óseo y muscular, generando mayor seguridad, equilibrio y confianza.

Muchas veces, los especialistas sugieren que se tomen clases de yoga, tai-chi, pilates o baile, entre otras ya que estas disciplinas combinan distintos tipo de ejercicios y son muy buenas sobre todo para que el cuerpo recupere su flexibilidad y facilite el desarrollo de las actividades cotidianas.

Cualquiera que sea la actividad que se emprenda, lo más importante es que sea progresiva, es decir iniciar a un ritmo lento, y que éste se vaya intensificando. Además, se recomienda que dure al menos 30 minutos.

No importa cuál sea el ejercicio que se desee iniciar, previamente se debe realizar una visita al médico para que solicite los estudios que ayuden indicar qué requiere cada persona. Hay que recordar que cada paciente tiene su particularidad y que las actividades pueden impactar de manera diferente.

Por otro lado, también es recomendable que la actividad física esté acompañada y bajo la guía de especialistas en deportes, capaces de diseñar rutinas acordes a cada necesidad.

Además de los controles y un esquema personalizado de actividades, hay otras recomendaciones que deben acompañar el ejercicio para desarrollarlo de manera saludable:

·         Evitar los golpes de calor 

·         Hidratarse antes, durante y después de la actividad

·         En lo posible, no realizar ejercicios durante las horas con temperaturas más altas. Lo mejor es a la mañana bien temprano o al atardecer, cuando baja el sol

·         Usar una indumentaria acorde, con telas livianas y colores claros. Acompañarla de un buen calzado deportivo

·         Prestar atención al cuidado de la piel. Usar protectores solares y gorras si la actividad es al aire libre

·         Alimentarse de manera saludable, preferiblemente con comidas livianas y sin mucho condimento.

Desde la CAMEID  consideramos que el deporte es una de las formas más efectivas de prevenir enfermedades, pero siempre debe ser acompañado por profesionales que ayuden a llevar adelante una vida saludable.

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