Recibir la información de que se padece una enfermedad puede causar un impacto muy profundo en las personas. Este golpe psicológico es peor cuando se trata de patologías crónicas o invalidantes.

Se ha comprobado que quienes padecen enfermedades físicas crónicas presentan riesgos de sufrir depresión y problemas de ansiedad, entre tantos otros trastornos vinculados a la salud mental. En ese marco, la contención psicológica es primordial.

Quienes acceden a la modalidad de Internación Domiciliaria -ya sea por propia elección o por recomendación del médico tratante- son, mayoritariamente, enfermos que deben atravesar tratamiento prolongados o, en muchos casos, con patologías invalidantes. Bajo este sistema de salud, los pacientes reciben atención a cargo de un equipo multidisciplinario, integrado por profesionales de distintas especialidades y adecuado para dar respuesta a cada necesidad, tanto física como emocional.

Es necesario resaltar que para sobrellevar un tratamiento en el hogar, estar rodeados del entorno familiar y los objetos personales, son factores muy importantes. No obstante, es primordial que durante el proceso de sanación también se brinde una contención por parte de profesionales de la salud mental.

Actualmente, hay quienes sostienen que  los pacientes con Internación Domiciliaria no necesitan acompañamiento psicológico. Esta postura responde a dos supuestos. Uno es que en ocasiones, los especialistas centran su atención en los síntomas físicos, sin tener en cuenta la carga psicológica que acarrea una enfermedad. El segundo tiene que ver con que entienden que estar en su hogar, junto a sus seres queridos alcanza para sobrellevar emocionalmente la situación. Esta visión es completamente errónea.

Desde la Cámara de Empresas de Internación Domiciliaria de la Provincia de Buenos Aires (CAMEID) estamos convencidos de que la contención psicológica es fundamental para el paciente y para su familia. Entendemos que frente a una patología invalidante, la pérdida de algún miembro, la postración o padecer una enfermedad crónica, la cobertura médica debe atender todos los aspectos, tanto físicos como psicológicos.

La depresión, el pánico, la ansiedad, entre otros trastornos, pueden empeorar la vida de los pacientes e impactar de manera negativa en los resultados de un tratamiento. Frente a ello, desde CAMEID consideramos que la contención psicológica es un eslabón fundamental en el proceso de curación.

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